En el vasto universo de la música flamenca, pocos nombres resuenan con tanta fuerza como el de Paco de Lucía. Sin embargo, en medio de la admiración casi reverencial que le rodea, hay quienes prefieren mirar más allá del mito y explorar la complejidad del ser humano detrás de la guitarra. Uno de esos valientes es Pedro-Ruy Blas, un músico y compositor que ha estado intrínsecamente ligado a la historia del flamenco y que, en sus memorias, se atreve a desmitificar la figura de Paco.
Pedro-Ruy Blas, cuyo nombre real es Pedro Ample Candel, es una figura fundamental en la historia de la música española del siglo XX. Su obra, A los que hirió el amor, es un testimonio invaluable que ofrece una visión profunda y personal de su vida y su carrera musical. A través de estas páginas, el lector puede descubrir no solo anécdotas sobre su colaboración con Paco de Lucía, sino también una reflexión sobre la industria musical y la necesidad de humanizar a los ídolos.
Paco de Lucía: el hombre detrás del mito
En sus memorias, Ruy-Blas expresa su deseo de mostrar a Paco como un ser humano, lejos de la idealización que muchos hacen de él. “La visión idílica me aburre”, afirma. En lugar de presentar a Paco como un dios, Ruy-Blas opta por un retrato más auténtico: un hombre con defectos y virtudes, que experimentaba frustraciones y alegrías como cualquier otro.
Esta perspectiva es vital para entender la complejidad del flamenco y sus protagonistas. Ruy-Blas señala que muchas veces se necesita crear mitologías alrededor de ciertos artistas, pero esto puede desvirtuar la realidad. “Paco no era un dios, como mucha gente quiere hacer ver”, enfatiza. En este sentido, Ruy-Blas invita a los fans del flamenco a reflexionar sobre el valor de ver a sus ídolos como seres humanos con historias de vida, no solo como figuras icónicas.
El nacimiento de una leyenda: la colaboración con Paco de Lucía
En los años 70, la música flamenca se encontraba en un momento de transformación. La colaboración entre Ruy-Blas y Paco de Lucía fue clave para esta evolución. “Lo de Paco surgió motivado por el trabajo que yo estaba haciendo”, recuerda Ruy-Blas. Su estilo innovador, que mezclaba flamenco con otros géneros como el jazz y la psicodelia, llamó la atención de Paco, quien buscaba ampliar su horizonte musical.
Uno de los momentos cruciales en su colaboración fue la creación de la banda Dolores, que se propuso revolucionar el sonido flamenco. Juntos, exploraron nuevas rutas musicales, y Ruy-Blas recuerda cómo Paco estaba abierto a experimentar con ritmos y armonías. “Me ofreció unirme a ese trío como percusionista, lo que acepté instantáneamente”, revela, marcando el inicio de una amistad que cambiaría sus vidas.
El camino hacia la gloria y sus desafíos
A pesar de los éxitos que cosecharon juntos, Ruy-Blas no oculta las dificultades que enfrentaron. Las giras por Europa, que incluyeron presentaciones en lugares emblemáticos como Londres y París, estuvieron llenas de tensiones. “En Munich, el público empezó a burlarse de nosotros”, recuerda, evidenciando la presión constante que sentían al actuar frente a audiencias que esperaban ver a Paco en su mejor momento. Este tipo de situaciones puso a prueba la cohesión del grupo y la resiliencia de los músicos.
- Las tensiones entre el público y el grupo durante las presentaciones.
- La incorporación de nuevos miembros, como Rubem Dantas.
- Los esfuerzos constantes para mantenerse relevantes en un mundo musical en evolución.
Ruy-Blas también menciona el primer encuentro con Steve Katz, quien buscaba fusionar el flamenco con músicos de jazz. Aunque la idea no prosperó, esta experiencia subraya la visión amplia que ambos tenían sobre el potencial del flamenco.
El legado del flamenco y la reflexión de un artista
La trayectoria de Pedro-Ruy Blas va más allá de su relación con Paco de Lucía. Su visión crítica sobre el mundo del flamenco es reveladora. Afirma que “el flamenco ha pasado mucha penita” y que ha tenido que enfrentarse a numerosos obstáculos para alcanzar reconocimiento. Esto incluye lidiar con la explotación y el sacrificio que muchos artistas han tenido que hacer para ganarse la vida.
En su reflexión, destaca la importancia de la autenticidad en el arte. “No persigo la gloria”, dice, resaltando su deseo de permanecer fiel a su esencia artística. Esta declaración es un recordatorio de que el verdadero valor en la música no radica en la fama, sino en la conexión genuina con el arte y el público.
La amistad y su inevitable desgaste
A medida que sus caminos musicales comenzaron a divergir, Ruy-Blas se encontró en una encrucijada. “Las amistades son carreras muy largas”, reflexiona, destacando que, aunque su amistad con Paco fue profunda, cada uno debía seguir su propio camino. La decisión de dejar la banda fue difícil, pero necesaria para su desarrollo personal y artístico.
Ruy-Blas comparte un momento íntimo que ilustra su relación con Paco: cuando, tras una invitación a un evento sobre él, se dio cuenta de que no tenía ni para el autobús. Este tipo de situaciones revela las luchas que enfrentaron en su juventud y cómo esas experiencias moldearon su percepción del éxito y la amistad.
Una mirada hacia el futuro del flamenco
Finalmente, Ruy-Blas llama a los jóvenes músicos a mirar hacia el pasado y aprender de los grandes. Según él, “los jóvenes tienen la obligación de informarse” y no solo vivir el presente. Este consejo es fundamental en un mundo donde la música a menudo se consume de manera efímera.
La música flamenca, rica en historia y tradición, necesita ser valorada y entendida en su contexto. “El éxito y el fracaso son impostores”, concluye, recordándonos que lo verdaderamente importante es la conexión emocional y el compromiso con el arte.

























